Recuerdos de mi visita a Piazza del Popolo y Piazza di Spagna en Roma
¡Un cordial saludo a todos los amantes de la nostalgia positiva y los bellos recuerdos! Es un placer estar aquí una vez más para compartir con ustedes los recuerdos de mi visita a la Piazza del Popolo y, más tarde ese mismo día, a la Piazza di Spagna, como parte de mi viaje a Roma hace años.
Comienzo este recuerdo con la Piazza del Popolo o Plaza del Pueblo, una de las plazas más famosas y concurridas de Roma, a los pies del Monte Pincio. Recordemos que Roma se asienta sobre siete colinas, lo que hizo que mi recorrido fuera un poco exigente para mis pies, ya que, obviamente, quería ver la ciudad a pie para estar en contacto directo con sus calles, sus edificios y la vida cotidiana de esta hermosa e histórica ciudad.
Una de las estructuras más bellas que rodean la plaza es la Basílica de Santa María en Monte Santo, que junto con Santa María de los Milagros son conocidas como las iglesias gemelas; realmente adoré su arquitectura y el hecho de que estuvieran juntas.
La mejor vista de la plaza se obtiene desde la Terraza del Pincio, un punto elevado desde donde se puede apreciar el paisaje urbano. Desde allí se divisa el Obelisco de Flaminio a lo largo de todo el centro. En los extremos de la plaza se encuentran dos fuentes: la Fuente de Neptuno y la Fuente de la Dea.
Algo que me gusta mucho de esta ciudad es que, sin importar en qué zona estuviera, casi siempre tenía acceso a calles y puentes que conectaban con el río Tíber, y estos paisajes me resultaban de ensueño, ya que era la primera vez que salía de mi país.
Muy cerca de allí, a pie, fui a otra plaza muy visitada por turistas, la Piazza di Spagna, y recuerdo que para llegar allí era necesario pasar por la Via del Condotti, conocida sobre todo por albergar muchas tiendas de grandes diseñadores.
Como podemos apreciar en las imágenes, en el centro de la plaza se encuentra la famosa Fuente de la Barca, de estilo barroco, obra de Pietro Bernini y su hijo Gian Lorenzo. El monumento está situado al pie de la Escalera de la Trinità dei Monti, que conduce a la iglesia homónima, una hermosa obra arquitectónica de gran valor religioso y turístico.
Anocheció y decidí continuar a pie hasta la posada, recorriendo la ciudad y otros lugares de interés, que por falta de tiempo no pude detallar mucho ese día. Les agradezco que me hayan acompañado en este hermoso e inolvidable recuerdo de un día muy especial.














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